El sistema utilizado fue el clásico y que ya se usara en Catarroja meses
antes, no obstante, el premio al mejor general se dio por última vez al jugador
que más bajas rivales infligió. Las partidas se fueron resolviendo acorde con
los resultados esperados de cada emparejamiento, teniendo como única sorpresa
la desastrosa actuación de Alberto, cosechando su peor puesto obtenido en un
torneo.
El torneo anduvo igualado entre Pepe, José y Óscar, quedando todo a
resolver en la última partida. El enfrentamiento entre Jose y Pepe, con
victoria del segundo, valió para que éste conquistara el torneo. El campeonato
acabó con empate a puntos entre Óscar y Pepe, quedando Óscar primero por tener
más puntos matados a favor. Sin embargo, la espada fue entregada a Pepe por un
error en la suma de puntuación final, quien se volvió a beneficiar en este
mismo escenario de un reparto de premios equivocado. Por lo demás, los premios
de mejores generales fueron para Óscar en la oscuridad (con récord de puntos a
favor en sus batallas) y para Alberto en la luz, quien pese a sus malos
resultados consiguió acabar siendo quien más mató de los de su bando, y
consiguiendo el premio de mejor general en la peor posición jamás vista antes.
Los premios de pintura y personalizado se dieron por triple y doble rebote
respectivamente. Rubén Gallego se llevó el premio de pintura después de que
Pepe, Alberto y Óscar quedaran campeones en otras categorías más importantes.
Por su parte, el mejor personalizado caía en manos de Jose, que como ya
sucediera en Avalon, recibió otro título debido a que sus antecesores en la
clasificación ya ganaron otro.
La espada Narsil fue entregada a Pepe, obteniendo su
segundo arma en esta tienda, aunque en esta ocasión de manera completamente
merecida y correcta. El premio de los mejores generales consistió en un vale de
descuento de 10 € para cada uno, premio que Oscar y Alberto decidieron
compartir para comprar una caja de enanos y repartirse las miniaturas.
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